Por Carmen Valenzuela A.

«Tengo frio … un frio que cala hasta los huesos…
necesito el orden, sino me confundo,
todo es gris y necesito que me explique…».

Con esta expresión, inicia sesión un hombre de 40 años quien sufre de neurosis obsesiva. Este inicio marco todo su discurso, no sólo en esta sesión, sino en muchas otras sesiones. Su discurso racionalizador, defensivo, intelectual, anal, se hacia nuevamente presente, en ocasiones insoportablemente presente. No daba lugar, ni espacio a un pensar libre, ni reflexión que acercara a sus afectos mas próximos. Encapsulado en su discurso era dificil hacer de cada encuentro en la terapia un momento de alivio y relajo. Todo lo contrario cada sesión podía ser una guerra silenciosa entre su deseo de controlar toda palabra hasta agresión y descalificación muda de todo lo que como terapeuta podía ofrecerle.

J. Kristeva, nos dice al respecto: «El habla del obsesivo precisamente se impone como una armadura impenetrable ante este retorno afectivo o pulsional. Por esta misma razón – como una pantalla sobre un trauma censurado- dificulta la capacidad asociativa idealmente deseada en la transferencia, cuando no la envía a los circuitos de la intelectualización ficticia, difcultando enormemente la cura analítica».

En el tratamiento de personas diagnósticadas de obsesivas compulsivas invade la sensación de no espacio para dejar que los pensamientos e dieas fluyan sin necesidad de controlarlas. Solo su relato, discuros, expolicación es lo que vale.

Esto tendrá que alertarnos que por momentos la resignación nos puede llevar a también quedarnos entercados a insistir en la conexión idea-afecto, pero mecánico, forzado, sin esperanza, tal como el obsesivo actúa.
Entre los autores, hay quienes han privilegiado, como las causas de la neurosis obsesiva, lo ocurrido en la infancia, en la educación de esfínteres, y el fracaso la situación edípica, en los conflictos orales, o las relaciones con sus primeros vínculos.

Estas causas también están presentes en numerosos cuadros psicopatológicos pero no explicaban el porqué, un sujeto deriva hacía una neurosis Obsesiva y no cualquiera de otros cuadros.

Sin embargo, la sensación de congelado, improductivo, infertil, y los elementos y rasgos de muerte presente en los cuadros obsesivos; es lo que nos permite diferenciarlo.

Desde donde se instaura está soledad y esterilidad?. Difícil no pensar en sus primeros vínculos, en concreto, aquellos que remiten al rol de la madre, que dedico su atención a mantener control sobre todo lo que se acercaba a su hijo.

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